
Griselda Pordios
Trabaja sin la necesidad de repetirse.
Caótica, desordenada y accidental, cambia de lenguaje artístico cuando el que usa le impide seguir comunicándose como quiere.
Ante todo, se mantiene infiel a sus propias disciplinas y crea cada pieza sin la obsesión de querer domesticar el resultado, dejándole a sus obras el espacio suficiente para que puedan dialogar con quien las observa.